Independencia de mi urbanización

Independencia de mi urbanización

Por Javier Quero, publicado en “La Gaceta”, 22/06/2010.

Este fin de semana hemos celebrado en mi urbanización un referéndum por la independencia de nuestro bloque. Nuestros valores únicos y el sentirnos ninguneados por la comunidad de propietarios son motivos suficientes. La participación ha sido un éxito: ¡un 12%! O sea mi vecino de enfrente y yo. Iba a venir a votar también el del tercero, pero a última hora se tuvo que ir a comer a casa de sus suegros. ¡Lástima! Si llega a quedarse, la participación habría alcanzado el 18%. En cuanto al escrutinio, un 50% a favor del , que fue mi voto, y un voto nulo, el de mi vecino, que es medio lelo y en lugar de meter la papeleta, se hizo un lío y metió la cartilla para la sombrilla de El Gato al agua.

El referéndum en mi urbanización no tiene aplicación práctica, pero ha servido para que se enteren todos de que no estamos dispuestos a renunciar a nuestro hecho diferencial, que no es otro que ser los primeros a los que nos entregaron las llaves. Me hubiera gustado que La Gaceta publicara algo al respecto. Al fin y al cabo, este periódico se ha hecho eco del referéndum por la independencia de Cataluña, que también ha tenido una participación del 12%.

Lo que nos ha faltado en mi urba han sido observadores internacionales. En realidad, tampoco sé si los hubo en Cataluña, porque este diario acreditaba sólo la presencia de “ojeadores internacionales”. No sé muy bien qué es un ojeador internacional. Ojeador es aquél que espanta a voces la caza. También se emplea ese término sobre los profesionales que se dedican a descubrir jóvenes promesas deportivas antes de que las encuentre Florentino y el precio de su fichaje supere los límites de la estratosfera.

En mi urbanización, la jornada discurrió sin incidentes. En Cataluña, dos individuos pretendieron boicotear el magno acontecimiento, según La Gaceta, “hacia las dos del mediodía”. Yo pensé que el mediodía eran las doce, y que las dos lo son de la tarde o de la madrugada. Tampoco sería extraño que así fuera. En cada comunidad autónoma se ha establecido un baremo distinto para establecer el umbral de la riqueza, funciona un sistema educativo diferente, se impone una fiscalidad desigual, incluso la fiesta nacional que se celebra en un lugar no se conmemora en la región de al lado. Sería, por tanto, razonable que también se implantasen usos horarios a la medida de cada comunidad.

Cuando en Madrid sean las tres de la tarde, en Barcelona pueden ser las siete de la mañana; en Galicia las diez de la noche y en el País Vasco las 9.47, por fastidiar un poco más. De hacerlo así, a la próxima reunión del Senado sólo llegarían puntuales los traductores. De todos modos, los senadores cobrarían igual por asistencia. En euros, claro, moneda única.

Javier Quero.

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Una resposta a Independencia de mi urbanización

  1. teresa mera ha dit:

    Me parece que has dado en el clavo de plano, compañero. Has estado “sembrao”.

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