Elliot y el debate catalán

Imprescindible article de Francesc de Carreras a La Vanguardia, publicat el 9 de Gener de 2013, titulat “ELLIOT Y EL DEBATE CATALÁN”

Aquí, l’article en català.

Aquí, l’article en castellà.

I m’agrada tant l’article, que a continuació el reprodueixo sencer (autor, Francesc de Carreras):

En el actual debate mediático sobre la independencia de Catalunya se habla mucho de la historia, de sus razones históricas, de los agravios frente a España. Pero callan los historiadores y su silencio es una forma de asentimiento a la opinión dominante. Y esta opinión dominante puede resumirse en una frase: “Desde hace 300 años, desde 1714, España expolia y oprime a Catalunya”. Un mensaje claro y directo. Y simple y falso. Pero que hace mella.

Últimamente, un historiador eminente ha empezado a terciar en el debate. Se trata nada menos que del británico John H. Elliott. A sus 82 años, desde su residencia de Oxford, hace declaraciones de una envidiable lucidez. A raíz de su último libro (Haciendo historia, Taurus, 2012), una recapitulación de su vida como historiador, ha concedido algunas entrevistas en las que se le ha preguntado sobre la actual situación de Catalunya y, como es natural o, mejor dicho, como es su obligación moral, ha respondido con toda sinceridad.

Elliot es probablemente la más respetada autoridad en la historia española de los siglos XVI y XVII. Además, es un profundo conocedor de Catalunya. En los primeros años cincuenta, tras licenciarse en Cambridge, se vino a Barcelona y residió en ella durante algún tiempo, el suficiente para aprender a hablar perfectamente catalán y castellano. Se introdujo en el mundo académico de la época y trabó amistad y complicidad intelectual con Jaume Vicens Vives y su escuela.

Vicens se había situado, ya desde antes de la guerra, en una posición crítica frente a la historia romántica que predominaba en Catalunya. Así lo explicó John H. Elliott en El País Semanal del pasado domingo: “Al ver lo que estaba intentando hacer Vicens Vives, desmitificar la historia de Catalunya, enseguida me encontré del lado de este grupo. Me di cuenta del peligro de la mitología en la formación de identidades colectivas y nacionales”.

En otra entrevista publicada en octubre pasado, a preguntas de Tulio H. Demicheli, insistía en lo mismo: “Vicens Vives quería eliminar las categorías de ‘agravio’ o ‘expolio’ a la relación de España con Catalunya, un continuo ‘victimismo’ desde el compromiso de Caspe que es un reduccionista. Esos tópicos respondían más a los rencores que la arrogancia castellana había provocado en la sociedad catalana que a la realidad histórica, porque no es verdad que hubieran ‘perdido libertades’ en 1714, ni que el Principado fuera ‘más democrático’ antes que después de Felipe V.”

Ciertamente esta desmitificación de la historia catalana era una de las pretensiones de Vicens Vives. Pero su prematura muerte en 1960 truncó esta tarea y, en la entrevista de El País, Elliott considera hoy que sus esfuerzos han sido baldíos: “Me habría gustado que en la Catalunya actual Vicens Vives hubiera ganado esa batalla, pero después de una o dos generaciones parece que no la ganó. Para mí ha sido muy triste, porque creo que una sociedad necesita sus mitos, pero si los mitos dominan y entorpecen una auténtica investigación, llegamos a una situación en la que el pueblo queda ensimismado y adopta una postura de agravio pensando que todos los desastres han sido culpa de otros. En ese momento es cuando se llega a una situación de crispación por cualquier problema. Hay políticos que se aprovechan de esto para fortalecer los mitos, para poner un énfasis excesivo en el victimismo y no darse cuenta de los problemas internos de una sociedad. Eso es lo que me preocupa especialmente”.

Es decir, lo que preocupa a Elliott es que los historiadores catalanes -se entiende, la mayoría dominante- han vuelto a la historia de antes, la que cultiva mitos al servicio de las ideologías políticas y provoca una sociedad ensimismada, en la que el agravio se magnifica y el victimismo sistemático se utiliza para ocultar los verdaderos problemas. Es un retrato exacto de lo que está sucediendo: se utilizan los falsos “300 años de opresión española” para encubrir, tapar y disimular, el desgobierno actual. Y buena parte de los historiadores catalanes son cómplices de esta situación. ¿Por qué no explican que el 11 de septiembre de 1714 fue el final de una guerra de sucesión a la Corona de España provocada por el enfrentamiento entre las grandes potencia europeas? ¿Por qué no explican que en dicha fecha no perdieron los catalanes libertad alguna sino únicamente los antiguos fueros estamentales? ¿Por qué no explican que el siglo XVIII, gobernando los Borbones, empezó la prosperidad económica de Catalunya, tras siglos de decadencia, los dos últimos bajo gobierno de los Austria? ¿Por qué no explican que el auge del siglo XIX está basado muy fundamentalmente en el libre comercio con América concedido por Carlos III, un rey Borbón, mientras esta libertad fue negada antes por la dinastía de los Habsburgo? ¿Por qué no explican que la política proteccionista de los gobiernos españoles a la industria catalana durante los siglos XIX y XX, hasta el Plan de Estabilización de 1959, fue en beneficio de las empresas de Catalunya y, probablemente, en perjuicio de los consumidores del resto de España? En todo ello deben mojarse los historiadores.

Leer más:  http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20130109/54358916974/elliott-y-el-debate-catalan-francesc-de-carreras.html#ixzz2HUiLZfH3

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8 respostes a Elliot y el debate catalán

  1. Debates - Julio ha dit:

    En buena hora la intervención de Ellliot en este tema. Creo que la construcción de mitos existe como también la de martires en cuanto a la victimización. Creo que hay que comunicar de manera correcta y los politicos estan fogoneando esta situación a tráves de los medios y no a tráves de un acto de transparencia ante la sociedad. Se esta recurriendo al relato epico para logran una independencia que en este momento la veo como un acto egoista.

    • Bernat ha dit:

      Relato epico? Deficit fiscal (actual); agresión al modelo educativo y a la inmersión lingüística; constantes menosprecios por parte de dirigentes politicos y/o insultos mediente chirigotas en Cadiz; Equiparación con el nazismo; deficit de inversión en infraestructuras; patada en el culo por el estatuto de 2006 aprobado por el 90% del parlamento catalán; Prohibición taxativa de celebrar una consulta DEMOCRÀTICA para que los ciudadanos de Catalunya decidan SU futuro;etc…?
      Egoista? ESTAS DE BROMA?!

      • mitesimentides ha dit:

        Sí, Benat. Relat èpic… Dir “Espanya ens roba”, mentre la família Pujol s’emporta milions i millions d’euros…. Dir “Fem país”, mentre els Pujols s’empadronen a Madrid per a no pagar els elevats impostos de la Generalitat, o mentre s’emporten els calers a Mèxic, Argentina, Suïssa, Lietchenstein… Parlar d’ “Expoli fiscal” i alhora xuclar de tot arreu com una aspiradora… Malauradament, no és cap broma!!!

  2. Enric ha dit:

    El artículo de Germà Bel que a la semana siguiente aludía al del comisario De Carreras.

    Desmitificando desmitificaciones
    John Elliot es un gran y ponderado estudioso de la España del XVI y XVII, que nos recuerda que Catalunya no era un paraíso de la democracia antes de 1714. Cierto, “democracia” como concepto universal y operativo es de finales del siglo XIX. Con todo, más que entrevistas sueltas, tiene interés leer una obra capital de Elliot: La Revolta Catalana. 1598-1640. Un estudi sobre la decadència d’Espanya (1598-1640), publicada en inglés en 1963, y en catalán en 1966, edición ésta que cito.
    La obra ya despliega sus claves en el primer capítulo, “Castilla y Aragón”. ¿Cuál era el entorno que presidía la dinámica política del periodo? Elliot nos dice (página 13): “El resultado lógico de la premisa que Castilla representaba ella sola la verdadera España, era el deseo instintivo de hispanizar, que en realidad significaba castellanizar, las otras provincias de la península y el imperio, y esto significaba ni más ni menos que abolir las leyes y libertades individuales, abolir también el marco contractual de su gobierno, y la consiguiente reducción de aquellas provincias al estatuto legal de Castilla”. O sea, abolir las leyes y las libertades individuales, y el marco contractual del gobierno (pactismo, en Vicens Vives). ¿Bueno o malo? Esto.
    ¿Y cuál era la potestad tributaria de los territorios de la Corona de Aragón? Qué pasaba cuando el Rey quería nuevos ingresos? Otra vez, que hable Elliot (página 12) “Esto sólo podía hacerse en Cortes, que no se podían celebrar a menos que el monarca estuviera personalmente presente. Pero las Cortes de los Estados de la Corona de Aragón, a diferencia de las de Castilla, eran difíciles y personalistas. Los subsidios sólo se podían votar después de tratar los agravios y, como la lista de los agravios era siempre larga, la obtención de un subsidio de las Cortes podía ser extremadamente costosa en términos de concesiones políticas y administrativas”. Ahora esto se llama soberanía tributaria. ¿Antiguo o moderno? Soberanía.
    ¿Y cuál era la situación económica en el XVII, a inicio del reinado de Felipe III?: “Los ministros castellanos del Rey se encontraban obstaculizados en su gobierno de la monarquía por las leyes y libertades de las demás provincias y, al mismo tiempo, Castilla estaba inundada por una crisis económica de tal magnitud que tarde o temprano se vería obligada a mirar hacia las otras provincias en busca de alivio fiscal” (página 18).
    Es necesario, ahora sí, desmitificar un Mito: el del declive económico de Catalunya en el siglo XVII. Lo que estaba en declive era el centro peninsular. Por contraste, el producto por habitante creció en el XVII en regiones periféricas como Andalucía, Murcia, Catalunya y Galicia, como muestra el artículo del 2007 en European Review of Economic History de los profesores Álvarez-Nogal y Prado de la Escosura (de la Universidad Carlos III de Madrid). La explicación del Mito del declive catalán al XVII es sencilla: la historiografía tradicional proyectó el declive de la economía castellana al conjunto de España, y entonces proyectó la evolución del conjunto a Catalunya. Por cierto, si quieren saber qué pasó en la primera mitad del XVIII, después de la guerra de Sucesión, en Castilla la Nueva (que incluye Madrid) y Catalunya, lean el artículo. Espectacular.
    No creo que el historicismo tenga un papel determinante en los debates actuales. Pero si se quieren legitimar así las posiciones, que sea al menos– una historia bien leída, y también lo más actual posible. Si no, sólo se consigue mitificar la “desmitificación”.

  3. Viafora ha dit:

    Els independentistes ja no basen el seu projecte polític en els mites de la Història de Catalunya, Ara en tenen prou amb els quatre segles de decadència de l’Espanya castellana. Aquesta decadència no es un mite, es una realitat. Per saber que diuen els historiadors no calia que en Francesc de Carreres anés a Anglaterra. Si parés una mica més d’atenció veuria que l’Oriol Junqueres es força didàctic. ..

  4. Andrea Màrmol ha dit:

    Coincideixo amb tu. Aquest article de Francesc de Carreras és imprescindible i cal fer-ne una difusió de totes les aportacions intel·lectuals que pretenen aclarir allò que ens han fet entendre a tots els catalans des de fa unes quantes dècades.
    Si t’interessa, l’escriptor Sánchez Piñol va publicar una rèplica al mateix diari, en la que exhibeix una manca de coherència discursiva i un escàs repertori d’arguments acceptables. Aquí et deixo el link: http://media.e-noticies.com/ext/20130128/la-vanguardia—la-vanguardia-catala—27-ene-2013—francesc-de-carreras-i-el-1714.pdf

    Després d’aquesta publicació demogagòica, el catedràtic Francesc de Carreras no va publicar cap article a mode de resposta, però sí ho va fer un periodista i politòleg anomenat Nacho Martín i va penjar al seu blog personal un article amb una base argumental abismalment superior a la de Sánchez Piñol.
    Et deixo també el link:
    http://media.e-noticies.com/ext/20130128/la-vanguardia—la-vanguardia-catala—27-ene-2013—francesc-de-carreras-i-el-1714.pdf

    Salut!

    • Miguel Angel ha dit:

      Un poco tarde, pero…gracias por estas referencias. Completan muy bien el artículo de Carreras. Qué lástima que el monopolio mediático no jalee a intelectuales como él. Y tengamos a gente como Rubert de Ventós recibiendo al Duce en el aeropuerto.

  5. Viafora ha dit:

    “No creo que el historicismo tenga un papel determinante en los debates actuales. Pero si se quieren legitimar así las posiciones, que sea –al menos– una historia bien leída, y también lo más actual posible. Si no, sólo se consigue mitificar la “desmitificación”

    Sobre mitos y desmitificaciones recomiendo este artículo de Germà Bel http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20130115/54360867591/desmitificando-desmitificaciones-germa-bel.html

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