Biblioteca. Joaquín Leguina: Los 10 mitos del nacionalismo catalán

los-10-mitos-del-nacionalismo-catalan_9788499984414Joaquín Leguina: “Los 10 mitos del nacionalismo catalán”

Editorial Temas de Hoy (Madrid), 2014

 

 

 

 

1.- Comentario del blogger.

2.- Entrevista en Periodista Digital, el 17 de octubre de 2014 (video y texto).

3.- Entrevista en La Razón, 26 de septiembre de 2014.

4.- Entrevista en TV-3, 2 de octubre de 2014 (vídeo).

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No sin la izquierda

Interesante libro el que nos propone Joaquín Leguina, economista de formación –doctor en económicas por la Complutense de Madrid y la Sorbona de París–, y político de larga trayectoria en el PSOE: recordemos, fue presidente de la Comunidad de Madrid durante doce años, entre 1983 y 1995, en la época de Felipe González, y posteriormente diputado del grupo socialista en el Congreso hasta 2008.

He de confesar que cogí el libro con la simpatía del convencido –es lo que tiene publicar un blog con el título «Mites i mentides del nacionalisme català»–.  Y más simpatía, si cabe, le cogí cuando en el prólogo del libro me encontré transcrito, íntegramente, el texto de presentación de este blog, con el que el autor ejemplifica la operatividad de los mitos del nacionalismo «descritos con gracia por un joven barcelonés». ¡Agradezco lo de gracia, y lo de joven!

Leguina identifica 10 mitos: del pasado (el Compromiso de Caspe de 1412, el Corpus de Sangre de 1640, la Guerra de Sucesión de 1700-1715, o la última Guerra Civil española 1936-39), del presente (el «España nos roba», el «derecho a decidir», la lengua como forjadora de la «nación», o los «Países Catalanes») y del futuro (el nuevo Estado y la Unión Europea, o el «paraíso» de la eventual Cataluña independiente).

Tales mitos constituyen subapartados del libro: así, los citados cuatro mitos del pasado son epígrafes del capítulo tercero (titulado así, «los mitos históricos del nacionalismo catalán»); mientras que los del presente y futuro están esparcidos por los capítulos quinto, sexto y séptimo los cuales tratan, respectivamente, del «nacionalismo catalán en la democracia española» (Estatuto de Nuria de 1932, Estatuto de Sau de 1979, pujolismo, lengua, Maragall, Zapatero, la Sentencia de 2010 del Estatuto’06), de la «crisis y frustración» (España nos roba, el papel del PSC), y «¿ahora qué hacemos?» (derecho a decidir, desafío, diálogo, propuesta personal).

Tres son, a mi parecer, los puntos fuertes del libro. En primer lugar, realiza una excelente crónica de los antecedentes políticos de la actual situación, poniendo de relieve la responsabilidad del PSC en particular y de la izquierda en general: desde 1999, cuando Pascual Maragall pierde las elecciones autonómicas –en escaños– a pesar de ganarlas en votos. Con el objetivo de derrotar a CiU también en escaños, Maragall comienza entonces a rondar a la morena de ERC con un «proyecto rompedor», el cual se materializaría en el tripartit de 2003 y el nuevo Estatuto de 2006; unido al gobierno imprudente de Zapatero. Tan «rompedor» fue el proyecto de Maragall, que así estamos ahora (2014): al borde de la secesión.

En segundo lugar, nos muestra el cambio de chaqueta de muchos «intelectuales» y sindicalistas catalanes que han abandonado la izquierda para echarse a los brazos de una ideología tan reaccionaria como es el nacionalismo separatista. Han cambiado el proletariado (lo de «obreros del mundo, uníos») por la diosa nación (parafraseando a Prat de la Riba, los sindicalistas de UGT y CCOO Cataluña podrían decir: «no somos un sindicato, somos una nación que renace»). La foto de esa conversión la encontramos en mayo de 2014, cuando Álvarez (UGT) y Gallego (CCOO) se fotografían con Muriel Casal (Òmnium Cultural: una de las organizaciones más oligarca y casposa de Cataluña, fundada por Félix Millet, el padre del «violinista» –es un decir– del Palau de la Música, y por otros empresarios como Carulla y Riera) a favor del «derecho a decidir», con las chimeneas de la Canadiense de fondo. Como recuerda Pérez Andújar, «de algún modo, esta pareja de sindicalistas se ha dado cuenta de que ser español es cosa de pobres».

En tercer y último lugar, Leguina es muy lúcido en cuanto al tratamiento político de esta cuestión: ¿Dialogar? ¿Sobre qué y para qué?:

¿Una reforma federalizante de la Constitución? Tengo para mí que realmente lo que se pretende con esta frase, cuyo contenido nunca se explicita, es meter por la puerta de la Constitución lo que no se pudo colar por la ventana de aquel Estatuto de 2006.

Y seguidamente, Leguina lanza una propuesta personal:

Antes de dialogar (yo también soy partidario del diálogo pero no de la rendición) conviene, a mi juicio, que las cosas maduren en Cataluña y pienso que van a madurar, y lo van a hacer –a corto plazo– radicalizándose las posiciones políticas. (…)

La deriva actual conduce, muy probablemente, a una relativa hegemonía parlamentaria de ERC. (…) Ése será el momento de “dialogar”, pero no con ERC, sino con los catalanes que conserven su seny. (…) Y pasado el calentón, es muy probable que vuelvan a ser una mayoría aplastante. (…)

Por suerte, en los últimos tiempos se ha ido construyendo un corpus de doctrina inequívocamente contraria al separatismo que es preciso difundir y apoyar aquí y acullá, porque en este asunto no existe nada inexorable y las opiniones de los catalanes, como las de cualquier ser humano, no son fijas, sino variables, y dependen en buena medida de la capacidad de convicción que demuestre la sociedad civil no-separatista de Cataluña, pero también en el resto de España.

Valiente reflexión en estos tiempos de tibieza nacional, que podría resumirse como: al nacionalismo no hay que contentarlo, sino derrotarlo.

Como conclusión personal: este libro ayuda a comprender que, del mismo modo que la cosa catalana se torció por el lado izquierdo (proyecto «rompedor» de Maragall, desgobierno de Zapatero, «intelectuales» y sindicalistas conversos al separatismo, etc.), el entuerto no se podrá enderezar sin la necesaria complicidad del lado de babor. Mientras tanto, a desfacer agravios y a proteger doncellas.

* * *

Entrevista publicada en Periodista Digital, el 17 de octubre de 2014, realizada por Luis Balcarce

Joaquín Leguina: “Ni hace falta mandar los tanques a Cataluña, con una pareja de guardias civiles alcanza”

“Si vamos a cambiar la Constitución, empecemos por la ley electoral que beneficia a los nacionalistas”

Joaquín Leguina presenta en Periodista Digital su nueva entrega ensayística: ‘Los 10 mitos del nacionalismo catalán’, un libro valiente que desmonta las fabulaciones soberanistas que durante años han pretendido ser soporte de un nacionalismo a menudo excluyente.

En vísperas de unas elecciones autonómicas, que en Cataluña tendrán más relevancia que nunca, Joaquín Leguina, un político de experiencia contrastada, acostumbrado a ser una voz crítica incluso dentro de su partido, reflexiona acerca de errores y mitos unánimemente aceptados que, a lo largo del tiempo, han falseado la realidad.

Leguina se define a sí mismo como demógrafo y escritor, y en esta entrevista habló de la importancia de la crisis económica en el éxito del discurso de Cataluña contra España. En su opinión, los catalanes no han sabido asimilar políticamente el descenso de su cosmopolitismo por los recortes que se han tenido que hacer. Es en este contexto donde se facilita la movilización de las clases medias contra el Estado que les obliga a bajar su calidad de vida.

Declaró que no quiere el derecho a decidir ni para Cataluña ni para nadie, que confía mucho en la preparación de Susana Díaz, en las posibilidades de Pedro Sánchez, y que no entiende las diferencias entre el federalismo que propone el PSOE y el actual estado de las autonomías. Además, remarcó la complejidad sociológica de los catalanes, que no debe verse como un problema sino como una forma de enriquecer el debate que enturbian “políticos impresentables” como Oriol Junqueras y Artur Mas:

“Olvidémonos de Junqueras y de Mas y hablemos con los propios catalanes.”

TITULARES DE LA ENTREVISTA CON JOAQUÍN LEGUINA

La tendencia a la extrema izquierda tiene mucho que ver con la crisis económica. El nacionalismo ha conseguido llevar la radicalización y el cabreo general en las capas medias a un cabreo contra España: “la culpa de todo lo tiene Madrid”, “somos los más guapos y los que mejor juegan al fútbol”, este sarcasmo es el mensaje del nacionalismo. La radicalización del cabreo se ha ido, por una parte a Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), un partido que ha sido siempre irresponsable, y por otra parte a la CUP y otros movimientos extraparlamentarios. En estas condiciones, es fácil movilizar a la gente. Si lo miramos con objetividad, lo que hay es una descomposición absoluta de la estructura política preexistente en Cataluña, que solía girar en el centro derecha con CiU y al centro izquierda con el PSC; ambas formaciones están a punto de desaparecer. En el resto España no está pasando lo mismo, pero es similar con el PP y el PSOE.

El éxito del ‘la culpa la tienen otros’ viene de la crisis económica porque se ha exacerbado esa tendencia propia de todos los nacionalismos. En Cataluña no han asumido ni los recortes que han tenido que hacer, ni la caída de la calidad de la sanidad, ni otros muchos agujeros que se han creado en una parte de España muy moderna como es Cataluña. Desde el punto de vista político, esa caída de la modernidad es muy difícil de asumir, y se decide hacer apuestas que llevan al desastre político. El señor Artur Mas, volverá a vender corbatas en El Corte Inglés, que es para lo que está bien dotado, y dejará todo el movimiento independentista en manos de ERC.

Si usted pregunta en Valladolid, por ejemplo, si quiere tener ‘el derecho a decidir’, probablemente le dirán que sí. Si la siguiente pregunta es que ese derecho a decidir es para romper España, probablemente dirán que no quieren ese derecho ni para ellos, ni para nadie. Yo tampoco quiero el derecho a decidir porque la Constitución es el resultado de una dura evolución en España para traer la democracia de forma estable votada por primera vez por todos.

La Constitución Republicana, que era democrática, no fue votada por todos porque no se quiso a los monárquicos dentro del sistema. De la experiencia de la Guerra Civil, los comunistas y otros partidos aprendieron mucho. El señor Carrillo es quien lanza en España por primera vez la idea de reconciliación. Es un invento de una izquierda escarmentada y responsable, y ahora, dicen que se ha pasado de moda.

CiU traiciona la Constitución porque ‘España nos roba’ o ‘El Constitucional está contra nosotros’, por una serie de argumentos que no se tienen en pie. La batalla que se ha planteado no la pueden ganar porque sería la destrucción del estado.

Mariano Rajoy lo está haciendo bien porque está dejando que se cuezan en su propia salsa. El diálogo no tiene que ser con esta representación política de impresentables, sino con los propios catalanes. Cataluña es una sociedad compleja que no hay que simplificar, sino incluir a todos sus miembros en el diálogo. Olvidémonos de Junqueras y de Mas y hablemos con los propios catalanes.

¿A dónde va ERC si gana las elecciones? Si quieren una pareja de guardias civiles se los mandamos, pero si esperan tanques que se olviden, porque no dan para tanto. En 1934 ERC tuvo una facción armada contra la república y contra Lerroux, ellos que se hacían llamar republicanos.

Con respecto al federalismo: el sistema de la España de las autonomías no se en qué se diferencia de una España federal. La descentralización en España no es menor que la de Estados Unidos, la diferencia es de extensión del área. Con respecto a la Constitución: se debe decidir qué se quiere cambiar de la Constitución. Hay cosas que tienen riesgos y hay que cambiarse, como por ejemplo la ley electoral o el título octavo, que es completamente ilegible.

La apuesta de Maragall fue equivocada, porque a pesar de su inteligencia, era muy ‘locatis’. Del PSC se han ido ya los peores, y ahora es el momento de sentarse seriamente a decidir el discurso de futuro. Iceta es una persona sensata y eso ya es mucho decir en Cataluña. Si se quiere ser más nacionalista que los nacionalistas va a pasar que la gente va a elegir al original, por eso tiene que cambiarse el modelo.

Conozco a Susana Díaz desde que hizo la comunión, es muy sensata, conocedora del partido y está preparada para liderar. Creo que Pedro Sánchez también puede hacerlo bien si le da tiempo a recomponer las cosas. Me gustaría que su éxito fuera total.

El gobierno apoyará cualquier apuesta a favor de medios que no estén en manos de los nacionalistas. El periódico de Godó es algo más que un negocio, tiene una ideología muy importante detrás. Lo mismo ocurre con el señor Lara o con Basile, quienes tienen que explicar por qué venden la moto de Podemos. Por encima de la audiencia están los intereses de los españoles y el mantenimiento de la Democracia. Se está haciendo una apuesta mediática muy arriesgada que puede llevarse por delante, no solo a lo que llaman casta (que espero se la lleve) sino a la Constitución Española.

Video de la transcrita entrevista en Periodista Digital:

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Entrevista publicada en La Razón, el 26 de septiembre de 2014, realizada por Amilibia

Joaquín Leguina: “Jordi Pujol es un gran mentiroso”

-“Los diez mitos del nacionalismo catalán”. ¿Son como los diez mandamientos de los católicos?

-Para los nacionalistas, sí, porque no los ven como mitos. Para los demás, el libro es una guía para entender lo que pasa, para razonar.

-Mucha gente está harta de este asunto por repetitivo, cansino…

-Sí, los nacionalistas catalanes son muy pesados.

-Parece una táctica…

-Sí: el machaqueo, el victimismo y la frustración son el eje de su táctica.

-Dicen algunos: que se vayan de una vez y nos dejen en paz…

-No estoy de acuerdo. La Constitución está ahí para que nos e vaya nadie. Ninguno de los argumentos nacionalistas se tiene en pie.

-Mitos: ¿quién es el gran tabulador de las fabulaciones soberanistas?

-La manipulación de la historia. El último gran tabulador del monstruo es Jordi Pujol, que es un gran mentiroso, entre otras cosas.

-¿El mito más peligroso?

-“España nos roba”.

-¿Todo se arreglará concediendo más dinero y autonomía a Cataluña?

-Se acabará con una crisis política en Cataluña, que se producirá pronto.

-Creo que el federalismo que proponen los socialistas no sería aceptado…

-Y cree bien. Los nacionalistas siempre quieren más que los demás. Dicho en castizo: “lo mío, mío, y lo tuyo, a pachas”.

-Rumor: se habla de un pacto por el que Pujol apagaría el incendio a cambio del blindaje legal de su familia…

-Puede existir esa intención, pero ¿cómo se guisa? En democracia se acaba sabiendo todo, y en las dictaduras también, pero más tarde.

-¿Lo de Pujol ha hecho menos daño del que se esperaba al nacionalismo?

-Aún no es mensurable. Será más del que piensan ellos.

-En caso de independencia, se va el dinero, la Caixa, el Sabadel..,

-Les da igual, porque domina ERC, que son una panda de descerebrados. Todo lo que proponen es una locura.

-Dijo Ortega que el asunto no tiene arreglo: sólo se puede convivir con él.

-No estoy de acuerdo con Ortega: eso es ceder, ponerse de su lado, darles carácter de supervivientes. Hay que combatirlos ideológicamente.

-“Es muy ordinario el mentir; sea extraordinario el cree” (Baltasar Gracián).

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[Video] Entrevista en TV3, 2 de octubre de 2014

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